Cuidado de las joyas

Cuidar tu joyería te ayudará a mantener su esplendor, brillo y duración.
Te dejamos algunos consejos útiles sobre cómo cuidarlas y mantenerlas.

• Conservación del brillo

Tus joyas pueden perder el brillo con el tiempo cuando están expuestas al aire libre, es un proceso natural que puede ser revertido. Te recomendamos siempre quitarte todas las joyas antes de ir a dormir, bañarte o al realizar cualquier actividad física. La exposición a ciertos productos químicos y/o ambientes pueden dañar tus joyas: perfumes, cremas, productos de aseo, sudor, cloro y agua salada, entre otros.

• Cómo guardarlas

Guarda tus joyas en su empaque original, en un joyero de forma separada o en bolsitas individuales de plástico con cierre hermético para evitar que se enreden o se rayen, siempre lejos de cualquier exposición a la luz solar y de sitios húmedos o baños.

• Limpieza

Un paño lustrador de joyas es una gran herramienta para hacer que tus joyas brillen de nuevo, de todas formas, esta técnica no eliminará cualquier rayón o golpe que la pieza pueda tener.

Plata ley 925

Mezcla en una taza un poco de bicarbonato de sodio con agua tibia y sumerge las joyas por 5 minutos, después lávalas con agua limpia. Si es necesario frótalas con un cepillo de dientes suave, éste es ideal para limpiar las partes pequeñas o de difícil acceso.

Plata con baño en oro amarillo o rosado

Las piezas en plata con baño en oro requieren un mayor cuidado, son más frágiles y susceptibles de perder el color con el paso del tiempo. La duración del color depende de múltiples factores como el uso de productos químicos en la piel, el nivel de sudoración corporal o incluso el mismo nivel de PH de la piel de cada persona. Por este motivo, es importante tener un cuidado especial con este tipo de joyas.

No se deben mojar, se pueden limpiar con un pañito de joyería, pero no se debe frotar intensamente ya que esto puede ocasionar la pérdida del color, por lo que es importante hacerlo sutilmente para evitar el desgaste del baño.

Oro 18k

Mezcla un poquito de jabón suave con agua tibia y sumérgelas, con un cepillo de dientes suave frota suavemente cualquier suciedad que pueda haberse acumulado.

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